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Tal Como Eres -Joe y tu-

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Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Agus_Jonas98 el Lun Feb 18, 2013 2:20 am

Nombre: Tal Como Eres
Autor: Diana Palmer
Artista ó personaje: Joe Jonas
Adaptación: Sip, De Un libro de Diana Palmer Smile
Genero: Drama/Romance
Advertencias: ''B''

Prologo:

El maleducado granjero Joe Jonas quería aprender buenos modales para así enamorar a una mujer, y _____ Rush era la única persona del pueblo que tenia la suficiente educación como para llevar a cabo ese trabajo. Ninguna otra mujer se hubiera atrevido a acercarsele, e incluso para ______ represento una ardua tarea intentar transformar a ese hombre en un refinado caballero.




CAPITULO 1



Al principio, _____ Pensó los golpes sonaban en el interior de su cabeza, ya que se había ido a la cama con una fuerte jaqueca. Pero cuando los golpes en la puerta se hicieron más fuertes, se sentó en la cama y miró la hora en el reloj de pared.
Era la una de la madrugada, y no podía imaginarse que nadie en el rancho quisiera despertarla a esa hora, por ninguna causa.
Se levantó de un salto y se puso una bata sobre el camisón.
Sus ojos grises reflejaban la preocupación que la embargaba mientras atravesaba la casa para abrir la puerta. La casa era como la de todos los ranchos de la región y, desde donde estaba enclavada, podían contemplarse las Montañas Chiricahuas, al sudeste de Arizona.
-¿Quién es? -preguntó ella con el clásico acento de Charlestón, donde había nacido.
-Jake Wells, señorita -le respondió una voz al otro lado de la puerta.
Era el capataz de Joe Jonas. Sin que fuera necesaria una sola palabra de explicación, ella supo lo que iba mal y la razón por la que la habían despertado.
Abrió la puerta y recibió al alto y rubio hombre con una sonrisa preocupada.
-¿Dónde está? -le preguntó.
El hombre se quitó el sombrero suspirando.
-En la ciudad, en el bar Rodeo.
-¿Está borracho?
El capataz dudó un instante.
-Sí, señorita -dijo por fin.
-Esta es la segunda vez en los últimos dos meses.
Jake se encogió de hombros y empezó a manosear el sombrero.
-A lo mejor tiene problemas de dinero -se aventuró Jake.
-No creo -murmuró ella-. Hace ya meses que tengo un comprador para ese trozo de tierra suyo, pero no ha querido ni hablar del tema.
-Señorita Bush, ya sabe lo que piensa él de esas urbanizaciones Esas tierras han sido de su familia desde la guerra civil.
-¡Tiene miles de hectáreas! -explotó ella- ¡No me diga que va a echar a faltar ese, trozo de tierra precisamente!
-Bueno, es que es ahí donde está la casa familiar.
-Pues ahora no parece que la esté usando mucho.
Él se limitó a encogerse de hombros como respuesta al comentario de ______.
Algunos minutos más tarde, vestida con unos vaqueros, un jersey amarillo y una chaqueta de piel, ______ estaba sentada al lado de Jake en la furgoneta con las marcas del rancho de Joe Jonas pintadas de rojo en las puertas.
-¿Y por qué no vas a pedirle a otra gente que le ayude? -le preguntó ella molesta.
-Porque usted es la única persona en el valle que no está enfadada con él.
-¿Es que no le podéis llevar a casa los chicos y tu? -Dijo Ella
-Lo intentamos una vez, pero la factura del médico fue demasiado cara. Él no se atreverá a golpearla a usted.
Eso era bastante cierto. Joe era un hombre fiero y rudo, que vivía en un edificio ruinoso que él llamaba casa como si fuera un ermitaño. Odiaba a sus vecinos y era el hombre más violento que ella había conocido en su vida. Pero después del primer momento, ella le había caído bien. La gente decía que eso era porque ______ era toda una señora de Charleston, Carolina del Sur, y él se sentía en la necesidad de protegerla. Pero eso era verdad sólo a medias. _______ también sabía que le gustaba porque tenían el mismo carácter, porque se enfrentaba a él sin miedo. Había sido así desde el principio.
Salieron de la carretera del rancho y se metieron en la autopista. Había luz suficiente como para ver los gigantescos cactus levantando sus brazos al cielo y las oscuras montañas recortándose contra el horizonte.
Arizona le parecía tan bonita hacía que se le cortara la respiración, a pesar de que ya llevaba ocho años viviendo allí. Había llegado de Carolina del Sur cuando tenía dieciocho años, destrozada por una tragedia personal y esperando encontrar en esa desnuda tierra una perfecta expresión de su propia desolación. Pero se olvidó de todo eso Cuando vio las Montañas Chiricahuas por primera vez. Desde entonces, había aprendido a apreciar aquellos paisajes y los verdes tonos de la región donde había nacido se iban haciendo cada vez más difusos en su memoria. Todavía se le notaba el lugar del que procedía sobre todo en el acento y en su forma de comportarse; pero en ese momento se sentía tan de Arizona como un personaje de Zane Grey.
-¿Por qué ha hecho? -le preguntó ella al capataz cuando entraban en el pequeño pueblo de Sweetwater.
-Eso es algo que no me incumbe. Pero es un hombre solitario y se siente ya viejo.
-Pero si solamente tiene treinta y seis años -replicó ella.- No está precisamente como para el asilo.
Jake la miró escépticamente.
-Está solo, señorita Bush. Los problemas no parecen tan grandes cuando los puedes compartir.
______ suspiró. Eso lo sabía ella demasiado bien. Desde que murió su tío, hacía ya cuatro años, no tenía a nadie con quien compartir su soledad. Si no hubiera sido por la agencia inmobiliaria y el estar afiliada a media docena de organizaciones, se habría tenido que marchar de Sweetwater desesperada.
Jake aparcó delante del bar Rodeo y salió de la furgoneta. ________ estaba ya en tierra antes de que él pudiera acercarse a ayudarla.
El camarero les estaba esperando en la puerta, la calva le brillaba al contraluz.
-¡Gracias a Dios! ______, acaba de dejar inconsciente a un vaquero Y se ha liado a bofetadas con otros tres más.
-¿Qué?
-Era uno del rancho Lazy X Le dijo algo que no le gustó, sabe Dios que, Él estaba sentado tranquilamente, terminándose otra botella de whisky sin meterse con nadie cuando ese estúpido vaquero... -se detuvo y suspiro.- Me han vuelto a romper el espejo, además de una docena de botellas. Al vaquero se lo han tenido que llevar al hospital a que le recompongan la mandíbula y a dos de los otros va a haber que hacerles lo mismo cuando se despierten. El último está ahí detrás, subido a un árbol con Joe sentado en el suelo debajo suyo, esperando a que baje o se caiga y riéndose como un loco.
Joe no se reía nunca. Por lo menos hasta que no se ponía realmente como un loco sediento de sangre.
-¿Y qué pasa con el sheriff? -preguntó ______ suspirando.
-Como harían la mayor parte de los hombres en su sano juicio, pensó que lo mejor era mandar a su ayudante para que le convenciera.
-¿Y? -preguntó _______ arqueando las cejas.
-Pues que ese señor está en el cuarto trastero pidiendo a voces que le saquen de allí.
-¿Y por qué no le sacan?
-Porque la llave la tiene Joe.
Jake se echó el sombrero sobre los ojos.
-Creo que lo mejor es que me vaya a sentar en la furgoneta.
-Sí, pero ve antes a sacar de la cama a la autoridad, Jake
-le dijo el camarero angustiado.
-¿Por qué? -preguntó Jake-. El sheriff Jonas no se va a levantar para arrestar al jefe y como Danny está encerrado en el trastero, creo que todo está en orden. El único problema son los gritos.
-Verás, es por los destrozos. Hasta hace poco esto sucedía de vez en cuando, y era normal, no pasa nada porque alguien rompa el espejo y unas cuantas botellas una vez al año. ¡Pero es que ahora es todos los meses! ¿Qué es lo que pasa?
-Me gustaría saberlo -suspiró ______-. Bueno, creo que es mejor que vaya a verle.
-Suerte. Ojo, puede tener una pistola -le dijo el camarero. -La va a necesitar.
_______ llegó a la parte trasera del bar justo a tiempo para escuchar la última parte de una larga y calurosa serie de tacos, lanzados por un hombre alto, vestido con un chaquetón de piel de cordero y que miraba muy serio a otro hombre que estaba encaramado en lo más alto de una encina
-¡Señorita Bush! -le dijo el hombre del árbol-. ¡Socorro!
El alto y robusto hombre se volvió y la miró. Llevaba el clásico sombrero vaquero calado hasta los ojos y su barbilla necesitaba un afeitado, por lo menos tanto como su encrespado pelo un paseo por la peluquería. Llevaba una pistola en la mano y tenía una mirada capaz de atemorizar a cualquiera.
-Adelante, dispara -le retó ella.- A ver si te atreves.- Él se quedó quieto, respirando lentamente, observándola.
-Si no vas a utilizar esa pistola ¿Me la puedes dar? –le preguntó ______ señalando el arma.
Él se quedó quieto durante un largo y tenso instante entonces lentamente agarró la pistola por el cañón y se la ofreció por la culata.
Ella la cogió con cuidado, vació el cargador y se guardó en un bolsillo la pistola y en otro las balas.
-¿Qué hace ese hombre en el árbol?-Dije
-Pregúntaselo a él.-Dijo él
-Bobby, ¿qué has hecho? -le preguntó al joven y delgaducho vaquero que estaba subido al árbol.
-Bueno, señorita Bush le di en la espalda con una silla. Él estaba pegando a Andy y yo temí que le fuera a hacer daño.
-Si se disculpa -le dijo ella a Joe- ¿le dejarás bajarse de ahí?
Él se quedó pensándolo un rato, manteniéndose a duras penas sobre sus pies.
-Supongo-dijo por fin.
-¡Bobby, discúlpate!
-Lo siento señor Jonas!
Joe miró hacia arriba.
-De acuerdo, hijo de...
_______ apretó los dientes ante la sarta de palabras malsonantes que soltó Joe antes de dejar que el vaquero se bajara.
-¡Gracias! -dijo Bobby rápidamente y salió corriendo antes de que a Joe se le ocurriera cambiar de opinión.
______ suspiró y miró a Joe. Era un hombre alto y de hombros anchos, con un físico que habría atraído a cualquier mujer. Pero estaba a medio civilizar y le resultaba inimaginable que ninguna mujer quisiera vivir a su lado.
-¿Ha venido Jake contigo?
-Sí, como siempre.
Ella se le acercó y moviéndose muy lentamente, le cogió de la mano. Era grande y callosa, además de cálida. Sintió una especie de escalofrío al tocarla.- Vámonos a casa, Joe.
El dejó que le guiara, tan dócil como un corderillo. No era ésa la primera vez que a ella le sorprendía aquella docilidad. Él atacaba a cualquier hombre que se cruzara en su camino pero por alguna razón, toleraba que ella le dominara. Era la única persona a la que sus empleados podían llamar para que les ayudara con él.
-Me avergüenzo de ti -le dijo ella.
-Cierra el pico, Cuando quiera un sermón llamaré a un cura.
-Cualquier cura al que se te ocurriera llamar se moriría al oír tus pecados. Y no me des órdenes, no me gustan.
Él se paró repentinamente. Todavía iban de la manó y con esa acción hizo que ella estuviera a punto de caerse.
-Eres como un gato salvaje -le dijo él con los ojos brillando en la oscuridad.- Con toda tu cultura y educación, eres tan dura como una mujer de campo.
-Seguramente sí lo soy -contestó ______-. ¡Tengo que serlo para tratar con un salvaje como tú!
Algo oscureció la mirada de Joe. De repente hizo que ella se diera la vuelta la abrazó y la levantó del suelo.
-¡Bájame, Joe! -le dijo empujando sus fuertes hombros.
Él ignoró sus esfuerzos. Con una de sus manos la agarró del pelo e hizo que echara hacia atrás la cabeza.
-Estoy harto de dejarme llevar por ti como si fuera un perrillo faldero. Estoy cansado de que me llames salvaje. Si es eso lo que de verdad piensas de mí a lo mejor ya es hora de que me gane esa reputación.
Le dolía tanto el tirón de pelo que apenas pudo oír lo que le estaba diciendo. Entonces, con una precisión extraña para el estado en que se encontraba ella besó fuertemente en los labios.
______ se puso rígida ante la inesperada intimidad de esa boca que olía a whisky. Tenía los ojos muy abiertos y en ellos se leía la sorpresa y el miedo. Él apretó aún más, hasta que la presión llegó a ser dolorosa.
______ logró dar un penetrante grito de protesta y consiguió que Joe separara un poco la cabeza. Sus ojos reflejaban tanta confusión como los de ella y en su rostro había una expresión de severidad que ______ nunca había visto. Cuando su mirada se posó en la boca de ella, descubrió que con su ardiente furia le había hecho una herida en un labio.
Pareció como si en ese mismo instante se le hubiera pasado la borrachera. La volvió a dejar suavemente en el suelo y como dudando, la sujetó de los hombros.
-Lo siento -le dijo lentamente.
Ella se tocó los temblorosos labios, todo el afán de lucha había desaparecido.
-Me has hecho una herida -murmuró.
Él le pasó entonces un dedo por el labio herido mientras su pecho se agitaba nerviosamente. ______ rechazó ese contacto y él dejó caer la mano.
-No sé por qué he hecho esto- Ella nunca se había preocupado antes por cómo sería su vida amorosa o por las mujeres que habían pasado por ella, pero el contacto con su boca había provocado una inesperada intimidad entre ellos que hizo despertar su curiosidad por él de una forma que llegó incluso a hacerla avergonzarse de sus pensamientos.
-Es mejor que nos vayamos -le dijo-. Jake debe estar preocupado.
Ella se dio la vuelta, dejando que Joe la siguiera. No quería estar demasiado cerca de él hasta que por lo menos no se le pasara un poco la impresión.
Jake abrió la puerta frunciendo el ceño cuando vio la expresión de su cara.
-¿Está bien? -le preguntó rápidamente.
-Es una herida de guerra -le contestó ella con un resto de humor.
Se metió en la furgoneta, juntando las rodillas cuando Joe se sentó a su lado y cerró la puerta de un golpe.
-¡Vámonos! -le dijo a Jake sin mirarle.
Para ______ la vuelta a casa fue algo horrible. Se sentía ultrajada. Hacía años que le conocía pero en todo ese tiempo nunca había pensado en él de una forma que pudiera llamarse fisica.
Joe era demasiado grosero como para considerarle objeto de deseo, demasiado incivilizado y antisocial. Por otra parte se había jurado a sí misma que nunca a volvería a enamorarse. Todavía estaba demasiado fresco en su memoria el amor que había perdido hacía años. Y ahora Joe la había sacado de su apatía con un beso brutal. Le había robado su paz mental. Esa noche había cambiado las reglas del juego inesperadamente y ella sé sentía vacía, herida, y asustada
Cuando Jake tiró de su puerta, ella esperó nerviosamente a que Joe saliera de la furgoneta.
-Gracias-murmuró Jake.
-La próxima vez no voy a Ir.
_____ saltó entonces al suelo, tratando de comprender lo que le había dicho. Entró en la casa sin dirigirle la palabra a Joe y cuando cerró la puerta oyó cómo se ponía en marcha otra vez la furgoneta y se marchaba, entonces se puso a llorar.

Espero que les guste Smile

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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Coral el Lun Feb 18, 2013 12:18 pm

Wawww me encantoo que bruto tosco y salvaje es ese granjero!
jskajskajsa me encanto y me dio risa que tuviera
a un hombre en el arbol y el como una depredador debajo xD
Gracias por subirla!
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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Agus_Jonas98 el Mar Feb 19, 2013 5:39 pm

CAPITULO 2



Cuando amaneció, _______ todavía estaba despierta. La noche anterior podía haber sido un mal sueño si no fuera por el dolor que todavía sentía en el labio.
Se sentó en el porche de la casa, todavía vestida, mirando sin ver las montañas. Era primavera, y las flores silvestres destacaban entre la dispersa vegetación, pero ella ni siquiera se daba cuenta de la belleza de aquella mañana.
Su mente había vuelto al día en que conoció a Joe, cuando tenía dieciocho años y acababa de llegar a Sweetwater con su tío Dan. Había ido al restaurante de comidas rápidas a comprar un refresco. Joe estaba sentado en una banqueta cercana.
Recordaba cómo se le había acelerado el corazón cuando le vio era el primer vaquero que veía de cerca. Tenía la misma mirada desafiante de siempre, el pelo tan alborotado como en la actualidad y también estaba igual de mal afeitado. Sus ojos color ambar la miraban insolentemente cuando se apoyó en la caja registradora para observarla mejor. Evidentemente, tenía una absoluta falta de educación.
Ella trató de ignorarle al principio pero cuando la llamó y le preguntó si le apetecería salir a dar un paseo por el pueblo con él, su carácter mezcla de escocés e irlandés, se impuso. Todavía podía recordar su expresión de sorpresa cuando se le enfrentó a él fríamente y le dirigió una mirada helada. -Mi nombre -le informe- es señorita Bush, no «oye, tú» y no estoy aquí buscando diversión y si lo estuviera haciendo no sería con un bárbaro como tú.
Entonces, él se echó a reír.
-Bien, bien. Si no eres una señorita del Sur ¿de dónde eres preciosa?
-Soy de Charleston. Eso es una ciudad y está en California del Sur.
-Tuve muy buenas notas en geografía. -¿y sabes leer?
Eso le sacó de quicio. El lenguaje que empleó a continuación hizo que ella se ruborizase, pero eso no la amilanó.
Se levantó entonces, ignorando las miradas de los que les rodeaban, se dirigió resueltamente hacia él y le abofeteó. Después, se marchó dejándole atónito. Fue días más tarde cuando ella supo que eran vecinos. Él se había acercado a su casa para hablar con el tío Dan acerca de un caballo. Cuando la vio, sonrió y le contó a su tío lo que había pasado en el pueblo, como si eso le divirtiera. Tardó semanas en acostumbrarse al rudo humor de Joe y a su «poco fina» forma de comportarse. Sorbía ruidosamente el café e ignoraba el uso del pañuelo y la servilleta, además de utilizar un lenguaje excesivamente fuerte para su gusto. Pero, como siempre estaba por los alrededores, no le quedó más remedio que acostumbrarse a su presencia.
Llevaba ya un año en el pueblo cuando _______ fue a ver un rodeo. Allí estaba Joe, evidentemente borracho, dándole una paliza a otro vaquero y quitándose de encima al resto de los que trataban de separarles. Cuando ella le tocó levemente en el brazo, él dejó inmediatamente de golpear al vaquero y se la quedó mirando, como si no pasara nada. ________ le cogió de la mano y le llevó al otro lado del corral, donde les estaba esperando Jake. Después de aquello, Jake la iba a buscar cada vez que su jefe se metía en problemas. Pero, después de aquella noche, no volvería a ir con él.
Di un largo suspiro y se metió en la casa. Se preparó una taza de café y una tostada. Mientras se tomaba el desayuno estuvo controlando la hora. Tenía una cita a las nueve con Patty Hopper, una chica del pueblo que acababa de terminar la carrera de veterinaria y necesitaba un local para establecerse. Después de almorzar tenía que hablar con el posible comprador del terreno de Joe. Iba a ser otro día eterno. El hombre insistía en ver personalmente a Joe pero después de lo de la noche anterior, iba a ser un poco difícil.
Patty y ella se encontraron en el local que le quería enseñar. Eran amigas desde antes de que Patty se fuera a la universidad y se veían ocasionalmente cuando estaba de vacaciones.
-Bueno, ¿qué te parece? ¿No está en un buen sitio? Justo en la plaza del pueblo. Y te puedo ofrecer unas condiciones muy interesantes si te animas a pagarlo en veinte años.
-Me has dejado sin hablar -le dijo Patty-. Esto es exactamente lo que quería. Tengo suficiente espacio hasta para poner un quirófano, y el gigantesco salón puede servirme perfectamente como sala de espera. Sí, me gusta. Y también me gusta el precio.
-Además, resulta que tengo aquí todo el papeleo -le replicó ______ riéndose y sacando un sobre de su gran bolso-. Así que ya puedes ir a ver a James al banco y convencerle para que te conceda un crédito.
-James y yo fuimos juntos al colegio -le dijo Patty-, así que no creo que haya ningún problema. Suelo devolver el dinero que me prestan. ¡Si no, pregúntales a mis compañeros de clase!
-Éste es un sitio con mucha luz, además. Chica, ya te veo haciéndote millonaria aquí.
-Espero que tengas razón -dijo Patty levantándose y abriendo los brazos-. ¡Guau, todo esto es mío!
-Tuyo y del banco.
-Eres tan joven, ______ -le dijo Patty mientras se le quedaba mirando el labio herido con curiosidad-. He oído que te han visto con Jake a altas horas de la madrugada en la furgoneta.
-¡Estos sitios pequeños! -exclamó _______-. Sí, Joe estaba armando jaleo en el bar.
-Como en los viejos tiempos -le contestó Patty con un extraño alivio-. Joe es como un oso salvaje, ¿verdad? Creo que ahora casi me tendría que ocupar de él, es como un toro
-No te acerques demasiado a él, te podría hacer polvo.
-¿A mí? No creo que Joe haga algo así, es demasiado educado
-¡Hombre! ¡Eso está bien! -le dijo ______ riéndose amargamente-. Es un salvaje. Como si le hubieran sacado de las cavernas.
-Pues conmigo siempre se ha portado muy educadamente ¿No te resulta extraño que no se haya casado nunca?
______ sintió como si le hirviera la sangre.
-A mí no me parece extraño, Está demasiado incivilizado como para vivir con una mujer. ¡Tendría que dejarla sin sentido y apuntarla con una pistola para conseguir que una se casara con él!
-Yo creía que era amigo tuyo.
-Lo era -le dijo ______ fríamente-. Bueno, tengo esa cita dentro de una hora; es mejor que me vaya a comer. Me alegro de que te guste el local.
-Yo también -le dijo Patty riéndose-. Dime, ¿tu crees que Joe será tan malo como piensas también en la cama? Es tremendamente sexy -______ se sintió incapaz de mirar a los ojos a su amiga.
-Si tú lo dices... Ya te llamaré cuando tenga todos los detalles de la venta listos. ¿De acuerdo? -le dijo con una sonrisa forzada.
-De acuerdo. Gracias de nuevo.
-De nada.
_____ se tomó una ensalada en un café, pero apenas sí se enteró de lo que comía. Sus pensamientos no se apartaban de Joe y de las cosas que había dicho Patty acerca de él. Después, se fue a su despacho donde el cliente la estaba esperando dándose paseos arriba y abajo. ______ le guiñó un ojo a Angie, su nueva secretaria.
-Hola, señor Denton Lamento llegar tarde. Estaba terminando otro negocio.
-No hay ningún problema -le contestó él. Era un hombre alto y con aspecto digno vestido con un traje gris-. Me gustaría ir al rancho, si es posible.
Ella dudo
-creo que antes sería mejor ver si está el señor Jonas.
-Ya lo ha comprobado su secretaria. Él nos está esperando, iremos en mi coche.
A ______ no le gustó esa forma autoritaria de comportarse, pero no podía discutir con un posible cliente, así que se esforzó en sonreír y le siguió.
-Lo siento -le dijo Angie.
______ le hizo un gesto de despedida y volvió a guiñarle un ojo.
Durante el tiempo que duró el trayecto hasta el rancho, _______ se sintió como si tuviera un nudo en el estómago. No quería ver a Joe. ¿Por qué el destino la atormentaba de esa manera?
Su deportivo negro, estaba aparcado cerca de la casa, cubierto de polvo y suciedad, lo que hacía ver bien a las claras lo poco que se utilizaba y la furgoneta que solía utilizar Jake para recogerle estaba aparcada también cerca. El corral estaba desierto y la puerta principal de la casa estaba abierta, aunque no se podía ver nada dentro.
-¿Es aquí donde vive?-. le preguntó el señor Denton mientras aparco Su coche delante de la rústica casa de madera
-Es un poco excéntrico.
-Está loco -murmuró él El señor Denton se bajó del coche y ______ le siguió de mala gana.
Cuando estaban llegando a las escaleras, Joe salió de repente al porche. Parecía aún más alto de lo que era con sus botas de trabajo. Llevaba unos vaqueros desgastados y una camisa azul, desabrochada que dejaba ver su velludo pecho. Parecía cansado, pero sus ojos estaban alertas y por lo menos, parecía que estaba de buen humor.
-¿Señor Jonas? -le dijo el comprador con la mejor de sus sonrisas-. Tiene una bonita propiedad.
Joe encendió un cigarrillo, ignorando por completo la mano que le estaba ofreciendo el hombre.
-Parece que no le basta con un «no» Por respuesta, ¿verdad? -le preguntó Joe con una fría mirada.
Denton se quedó desconcertado durante unos segundos, pero terminó por retirar la mano y volver a ofrecerle la sonrisa.
-Es así como me hice rico. Mire, voy a aumentar mi oferta en dos mil dólares más por hectárea. Es un sitio perfecto para hacerme una casa cuando me jubile. Agua suficiente, buena tierra, paisajes bonitos...
-Mire usted -le dijo Joe interrumpiéndole-. No me gusta que me atosiguen. Estas tierras no son mías y no quiero venderlas, ya se lo dije y también a ella -añadió mirando a _______-. Estoy cansado ya de hablar, así que la próxima vez que le vea Por aquí sacaré la pistola.
-¡No me puede tratar así, cateto...!
-¡Oh, no! –gritó ______ cubriéndose el rostro con las manos
Sabía lo que iba a pasar a continuación. Se estremeció ante el ruido del golpe, el grito ahogado y por fin el ruido sordo de un cuerpo cayendo al suelo. Miró entonces a través de los dedos. El comprador estaba tratando de sentarse y Joe estaba de pie cerca de él, fumándose el cigarrillo como si no hubiera pasado nada.
-¡Largo de mis tierras, hijo de...! -siguió una sarta de insultos mientras se inclinaba y cogía al hombre de la solapa obligándole a levantarse. Le metió a empujones en el coche y cerró la puerta de golpe.
_______ se quedó como petrificada cuando el coche arrancó. Se le quedó mirando durante un largo instante y entonces, con un suspiro, empezó a andar siguiendo el mismo camino que el coche.
-¿Dónde demonios te crees que vas? -le preguntó Joe.
-Al pueblo.
-Todavía no, quiero hablar contigo.
Ella se dio la vuelta y le miró.
-Pero yo no quiero-.Él la cogió del brazo y la llevó hasta la casa.
-¿Te he preguntado yo algo?
-¡No, no lo haces nunca! ¡Haces lo que te da la gana! Él te ha ofrecido un precio bastante generoso. ¡Me vas a costar una fortuna!
-Ya te dije que no le trajeras aquí.
-¡Pero tú le dijiste a mi secretaria que podía venir!
-¡Y un cuerno! Lo que le dije a Angie es que podía venir si creía que estaba en su día de suerte.
Y la pobre Angie no se había dado cuenta de lo que aquello quería decir en realidad.
-Angie es nueva -murmuró ella, permaneciendo de pie en el destartalado salón.
Ni siquiera había electricidad. Lo único que tenía era algunas lámparas de petróleo y unos muebles donde ella no se habría sentado por nada del mundo.
-Siéntate -le dijo él acercándole un destrozado sillón.
Ella se quedó de pie. Había estado en esa casa sólo una o dos veces, con su tío, y desde que éste murió, siempre había encontrado alguna excusa para quedarse en el porche cuando iba por allí para hablar con Joe.
La miró con una expresión extraña cuando vio la cara con la que estaba mirando su reducido mobiliario. Se levantó enfurecido y entró en la cocina
-Ven aquí, a lo mejor las sillas de la cocina te parecen mejor para tu exquisito trasero.
-Lo siento -le dijo ella entrando en la cocina no quería ser tan grosera.
-Lo que no querías, era ensuciarte tu precioso vestido con mi mobiliario -le dijo él riéndose.
-Bueno, ¿qué quieres?
-Esa es una buena pregunta -le respondió él apagando en un cenicero el cigarrillo-. Hasta ahora no me había dado cuenta de lo bestia que podía llegar a ser.
-No te preocupes, lo de anoche me lo tomaré como una experiencia.
-¿Tienes mucha? -le preguntó él mirándola a los ojos-¿Luchaste conmigo porque tenías miedo?
-¡Me estabas haciendo daño! -le dijo ella de mal humor.
Joe respiró profundamente y las pupilas le brillaron.
Hizo una leve pausa y sus siguientes palabras la tomaron completamente por sorpresa.
-Le dijiste a Patty que yo era demasiado salvaje como para tener una mujer.
______ se quedó boquiabierta. Se sentó y se le quedó mirando, no podía creerse esa falta de discreción por parte de Patty.
-Yo... yo nunca pensé...
-¿Que ella me lo fuera a contar? -le preguntó él fríamente, sacando otro cigarrillo del paquete y encendiéndolo con un impaciente golpe en el encendedor-. Ella estaba bromeando acerca de eso, no lo dijo con mala intención. He estado pensando últimamente mucho en esas palabras y en lo viejo y solo que me encuentro.
Levantó la vista del cigarro y miró a ______ a los ojos. -Cuando Patty me dijo eso esta mañana me hizo sentirme muy mal. Me di cuenta de que tenías razón, de que ni siquiera se comportarme entre gente civilizada.
-Joe...
Él movió la cabeza.
-No te disculpes por haber dicho la verdad. Esta noche no he dormido. Siento mucho haberte hecho daño en el labio, me
porté muy mal contigo. Espero que tengas en cuenta que había bebido bastante.
-Sí, sabías a whisky -le dijo ella sin pensar Se ruborizó al darse cuenta de que recordaba exactamente a lo que él sabía.
-¿Sí? -le contestó mirando a su labio herido-. No sé lo que me pasó. Y encima tú te pusiste a pelear conmigo, lo que empeoró las cosas. Deberías conocerme mejor.
-Llevo años peleando contigo.
-Sí, pero verbalmente.
-¿Y qué se supone que tenía que haber hecho, relajarme y disfrutar?
-De acuerdo, ya te he dicho que lo siento. Por Dios, ¿qué esperabas de mí? Apenas conocí a mi madre y no tuve hermanas. Toda mi vida la he pasado entre hombres, sobre todo con mi padre, que me daba unas palizas tremendas cada vez que le desobedecía...
_____ le escuchaba sin pensar, hasta que sus palabras empezaron a meterse en su cerebro. Se esforzó entonces en hacer desaparecer su mal humor.
-Mi padre era ganadero -prosiguió él-, y mi madre no pudo vivir con él durante mucho tiempo. Huyó cuando yo tenía cuatro años. El, se ocupó entonces de mí y su idea de la disciplina era zurrarme cuando hacía algo que a él no le gustaba. Tuve problemas hasta para ir al colegio porque él no creía en la educación. Pero, para entonces, yo ya era bastante más grande que él y podía defenderme.
Eso explicaba muchas cosas. Nunca le había hablado de su infancia, y lo único que sabía de aquella época de su vida, eran los vagos comentarios de Jake acerca de lo dura que había sido.
Ella estudió con curiosidad su rostro.
Joe le acarició entonces el labio herido.
-Siento haberte besado así.
Ella se puso roja como una llama. Sintió como si sus ojos pudieran ver lo que había dentro de ella.
-Nunca he sabido ser delicado -continuó- porque nunca he sabido lo que es que te traten así. Y ahora tengo treinta y Seis años, estoy solo y ni siquiera sé cómo cortejar a una mujer. Y todo se debe a que soy un salvaje. Esto -le dijo señalándole el labio- es la prueba.
Ella le miró a los ojos mientras la mano que le había acariciado el labio caía.
-¿No tienes parientes?
-Ni uno -le contestó Joe, levantándose y dirigiéndose hacia la ventana-. Me escapé de casa una o dos veces. Él siempre dio conmigo. En un momento dado, aprendí a defenderme y entonces, cesaron las palizas pero para entonces ya tenía catorce años y el mal ya estaba hecho.
_______ recorrió con la mirada la cocina, hasta que dio con lo que podía ser una especie de cafetera. Entonces se puso de pie
-¿Te importa si hago un poco de café? Creo que lo necesito.
-Claro que no, aunque me pareces fuera de lugar haciendo esas cosas.
-¿Por qué? -le preguntó ella riéndose-. Soy una chica muy de su casa. También sé cocinar ¿O es que no te acuerdas ya de esas cenas a las que solía invitarte mi tío?
-Han pasado ya años desde entonces.
______ se quedó mirando el recipiente que estaba llenando de agua. ¿Cómo podría confesarle que se sentía demasiado violenta en su compañía como para estar a gusto? Él la ponía nerviosa y no sabía decir por qué, lo que empeoraba todo.
-He estado demasiado ocupada como para tener visitas -le dijo. Tratando de desviar la conversación cuando se fijó en las cortinas-. Deberías poner unas cortinas nuevas.
-En realidad, debería poner demasiadas cosas nuevas, esta casa se está cayendo.
-Eso es porque tú quieres -le contestó.
Hizo una mueca cuando vio la capa de grasa que cubría el techo por encima del fogón.
-Hasta el momento, no he tenido ninguna razón para arreglarla. Vivo solo y no tengo demasiada compañía pero he contratado a una empresa constructora para que haga algunos arreglos.
Aquello era sorprendente. ______ se volvió para mirarle bien, totalmente invadida por la curiosidad.
-¿Por qué? -le preguntó sin pensarlo.
-Tiene algo que ver con la razón por la que te he hecho venir aquí -admitió-. Necesito ayuda.
-¿Quien, tu?
-No te burles, por favor.
-De acuerdo. ¿Qué quieres que haga?
Joe dudó antes de seguir hablando, lo que no dejaba de resultar extraño en él. Sus facciones se endurecieron.
-¡Demonios! Mírame -le dijo hundiendo las manos en los bolsillos de los gastados vaqueros-. Tú misma le dijiste a Patty que era demasiado salvaje como para estar con una mujer, y tienes razón. No sé cómo comportarme con la gente. Ni siquiera sé qué tenedor hay que usar en un restaurante. Lo que quiero de ti es que me enseñes un poco de educación.
-.¿Yo?
-Por supuesto que tú. ¿A quién más conozco con algo de cultura? Necesito que alguien me eduque.
-Después de todos estos años, ¿por qué ahora?
-¡Mujeres! Siempre tenéis que saberlo todo ¿No? Cualquier cosa, por pequeña que sea... De acuerdo -Joe suspiró profundamente y se pasó una mano por el negro pelo-. Hay una mujer.
_____ no supo si reírse o llorar. Se quedó muy quieta, mirándole. ¡Patty! Pensó. ¡Tenía que ser Patty! Era la única posibilidad con sentido. Su enfado irracional por lo que ella le hábía dicho a Patty su súbita decisión de renovar la casa, coincidiendo con el retorno de la muchacha a Sweetwater. Así que era eso. Estaba enamorado y pensaba que Patty había vuelto demasiado pegada a la forma de ser de los de la ciudad como para que le gustara alguien como él. Así que estaba haciendo el sacrificio supremo de tratar de volverse un caballero Pigmalión al revés.
-¿y bien? -insistió él mirándola-. ¿Sí o no?
-Seguramente habrá alguien que lo pueda hacer mejor.
-Nadie como tú -su mirada se posó en ella llena de aprecio y de algo mucho más profundo que ______ no fue capaz de ver-. Eres una dama. No, no hay nadie que me pueda enseñar mejor que tú.
______ se quedó mirando fijamente la cafetera. -Tómatelo como un reto, como algo con lo que llenar tus horas libres. ¿No te has sentido nunca sola?
______ levantó el rostro y le miró a los ojos.
-Sí -dijo-. Sobre todo desde que murió mi tío.
-¿No sales con nadie?
Ella volvió a sentirse violenta. Había una razón para ello, pero no quería hablar de eso con él por lo menos, en ese momento.
-Me gusta estar sola.
-No es bueno para una mujer vivir sola. ¿Ni siquiera has pensado en casarte?
-He pensado en un montón de cosas. ¿Cómo quieres el café?
Sirvió las tazas y buscó la leche en el frigorífico. El interior estaba tan desordenado como el resto de la casa.
-No tengo leche, si es eso lo que estás buscando. -Le Dijo Él
-¿Tienes cientos de vacas en el rancho y no tienes leche?
-Esto no es una granja.
-¡Pero una vaca es una vaca!
-¡Si quieres la maldita leche, ve y ordeña una!
Ella puso entonces los brazos en jarras y se quedó mirándole fijamente. Joe se echó para atrás. Entonces, _____ dio un profundo suspiro y puso las tazas de café sobre la mesa.
-Eso es lo que más me gusta de ti -le dijo él sentándose en una de las viejas sillas.
-¿El qué?
Él sonrió despacio y sus ojos Chocolates brillaron.
-Que te enfrentas conmigo.
Antes de poderlo pensar, ella le contestó:
-Pues anoche no te gustó.
-Estaba borracho.
-¿Por qué?
Él se encogió de hombros.
-Todo me sobrepasó. Empecé a pensar en lo solo que estaba... No esperaba verte hoy pensé que no ibas a querer volver a hablar conmigo.
-Todos tenemos depresiones a veces, incluso yo. Está bien, no pasó nada -cuando dijo esto se tocó el labio inferior con la lengua- Bueno, nada que dure para siempre.
-Lo que le dijiste a Patty era cierto-le dijo él.
-Yo no quería decir eso o lo que te llamé anoche. No eres un hombre poco atractivo, Joe.
-Mira, por fin he logrado hacer algo de dinero y lo he invertido en algunos negocios que me van a dar buenos dividendos. Pero no hay nada en mí que pueda atraer a una mujer, fisica o intelectualmente, y tú lo sabes.-Dijo Joe
Ella contuvo la respiración. ¿Creía eso realmente? Le recorrió lentamente con la mirada todo el cuerpo, fijándose en los poderosos músculos de sus brazos, su poderoso pecho y las largas piernas. Debía reconocer que no estaba nada mal. Incluso sus facciones atractivas... si estuviera afeitado y bien peinado
De repente, se acordó de lo que le había dicho Patty acerca de cómo se comportaría él en la cama y se puso colorada... Él la miró justo a tiempo para darse cuenta de su rubor y frunció el ceño.
-¿Qué te ha hecho ponerte así?
Ella se preguntó lo que podría decir él si le contara que Patty y ella habían estado hablando de su posible comportamiento sexual.
-Nada. Un pensamiento tonto.
-Veintiséis años y todavía te ruborizas como una virgen -murmuró él observándola-. ¿Lo eres todavía? -le preguntó sonriendo.
-¡Joseph Adam Jonas! -exclamó ella.
-No sabía que te supieras mi nombre completo.
-Me enteré cuando el tío te vendió esas tierras.
-¿Ah, sí? Todavía no me has contestado. ¿Me vas a enseñar a comportarme?
-Joe, cualquier mujer que te quiera no va a tener en cuenta la forma de ser que tienes... -empezó a decir ella diplomáticamente.
-Ésta sí lo hará.
______ se sintió celosa de repente, sin saber por qué. ¡Era ridículo!
-Bueno...
-No soy un idiota, puedo aprender.
-Oh, de acuerdo.
Él pareció relajarse un poco.
-¡Magnífico! ¿Por dónde empezamos?
Ella le miró detenidamente, rogando al cielo que la ayudara iba a necesitar un milagro.
-Necesitas ropa nueva, un corte de pelo, afeitarte...
-¿Qué clase de ropa?
-Camisas, calcetines, otros vaqueros, y un par de trajes.
-¿De qué tipo? ¿Color?
-Bueno. ¡Y yo qué sé!
-Tienes que venir conmigo a Phoenix. Allí hay algunos grandes almacenes.
-¿Y por qué no vamos a la tienda del pueblo? -protestó
-No me apetece que nos vean juntos por allí.
-De acuerdo, iremos a Phoenix.
-Mañana. Es sábado -le recordó él cuando ella ya iba a protestar-. No creo que tengas ningún negocio que no pueda esperar hasta el lunes. Trabajas demasiado, así te tomarás mañana un día libre. Te invitaré a comer. Así me enseñarás de paso algo sobre la forma de comportarse en la mesa.
Aquello no parecía que fuera a ser un trabajo para las horas libres, pero, de repente se dio cuenta de que no le importaba. Ese proyecto podía ser divertido al fin y al cabo. Después de todo, Joe no estaba escaso de posibilidades. Su fisico era magnífico. ¿Cómo no se habría dado cuenta hasta entonces de eso? Cogió su taza y se bebió lo que le quedaba de café mientras Joe sorbía el suyo.
-Eso es lo primero -le dijo indicándole la taza- bebe, no sorbas- cuando él trató de hacerlo y lo logró ______ le sonrió. Él le devolvió la sonrisa y una extraña sensación recorrió su espalda. Tenía que tener cuidado, se dijo a sí misma. Después de todo, le estaba preparando para otra mujer, no para ella. Y luego se preguntó la razón por la que ese simple pensamiento la deprimía tanto.

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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Coral el Jue Feb 21, 2013 11:35 am

Ohhh Sad rayis lo tiene que preparar para otra mujer
eso si que es deprimente, la comprendo
pero hsajhajhsja me da mucha risa ese Joe, granjero tosco!
no sabe comportarse y va a ser re fregado su trabajo, Dios!
jskajskajska pobrecita, sera divertido siguelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por gabujonas03 el Vie Feb 22, 2013 12:16 am

woow me encanta esta super genial Very Happy espero que la sigas poronto Very Happy
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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Agus_Jonas98 el Dom Feb 24, 2013 7:16 pm

CAPITULO 3

Si al principio le había parecido algo fácil el ayudar a Joe a comprarse ropa, _______ cambió pronto de parecer.
-¡No puedes decirlo en serio! -le dijo Joe cuando entre ella y el vendedor intentaron que se pusiera una camisa azul pálida con el cuello blanco-. Los chicos se van a reír de mí cuando me vean aparecer con eso.
-Quizá sea mejor una totalmente lisa o con un pequeño estampado -le dijo el vendedor.
-¡Dios me libre!
-Con una lisa, digamos... rosa, podrá llevar una corbata de rayas.
-Yo no me voy a poner una camisa rosa! ¡Soy un hombre!
-De las cavernas -le corrigió ella-. Si no quieres que te ayude, me voy a comprar una barra de labios.
-¡Quédate ahí! -le dijo él cuando ella ya empezaba a irse-. De acuerdo, me la llevo.
________ no sonrió, pero le costó un buen esfuerzo. Le miró y se dio cuenta por enésima vez esa mañana de que recién afeitado y con el pelo corto, sus vaqueros nuevos, una chaqueta beige y una camisa de manga corta blanca, parecía diferente. Vestido correctamente, podría estar verdaderamente impresionante.
Después de algunos minutos, logró convencerle de que las camisas a rayas no eran afeminadas en absoluto y se compró varias de diferentes colores. Luego le llevó al departamento de trajes.
El vendedor le acompañó a los probadores y cuando volvió algunos minutos más tarde, vestido con un traje azul oscuro, una camisa azul claro y una corbata granate, ella estuvo a punto de caerse de la silla. No parecía el mismo Joe, excepto por los rasgos de su cara y los brillantes ojos Chocolates.
-¡Cielos! -exclamó _______.
La expresión de Joe se suavizó un poco.
-¿Qué tal? ¿Estoy bien?
-Perfectamente -le contestó ella sonriendo-. ¡Señoras, no miren!
Él sonrió también.
-De acuerdo. ¿Qué más necesito?
-¿Qué tal algo de color crema? uno de esos trajes estilo Oeste.
Joe se probó uno con resultados similares. Tenía un cuerpo magnífico y le quedaba bien cualquier cosa que se pusiera. Después, se compró un par de botas nuevas y un sombrero.
Justo antes de que salieran de los grandes almacenes, ella recordó que no había comprado algo muy importante. Se lo fue a decir, pero no supo cómo hacerlo.
-¿Pasa algo? -le preguntó él.
-Nos hemos olvidado de una cosa.
-Yo no uso pijama.
-¿Y lo que se suele llevar debajo de la ropa? -le dijo ella por fin, evitando mirarle.
-¡Anda! ¡Eres tímida! -exclamó él riéndose.
-¿Y qué? Nunca antes había ido de compras con un hombre. Además, ¿tienes calcetines?
-Creo que es mejor que vuelva dentro, ¿no?
Dejó entonces las cosas en el coche, le abrió la puerta y la ayudó a entrar.
-Espérame aquí un momento, no tardaré nada.
-De acuerdo.
Ella se le quedó mirando mientras se alejaba. El jugar a transformarle empezaba a ser algo divertido a pesar de las situaciones embarazosas que se podían producir.
______ paseó la mirada por el interior del coche estaba impecable. Se imaginó que habrían sido los chicos del rancho los que lo habían dejado así, ya que nunca antes había estado tan limpio. Cogió la punta de flecha que estaba colgada del retrovisor, Y frunció el ceño cuando se dio cuenta de con qué estaba sujeta: una cinta de terciopelo azul que ella, creía haber perdido.
Se la había puesto para sujetarse una cola de caballo hacía ya años que Joe había ido a ver al tío Dan. Recordaba que Joe la había estado hurgando en la cola de caballo pero ella no había mirado lo que hacía y más tarde se dio cuenta de que había perdido la cinta. Era curioso que un hombre tan poco sentimental como Joe hubiera guardado una cosa como ésa. Quizás lo que pasaba era que le había gustado el color, pensó volviendo a mirar hacia la entrada del almacén.
Algunos minutos más tarde, volvió Joe. Tiró los paquetes que llevaba en el asiento de atrás y se sentó a su lado.
-Lo siento, querida. No esperaba tardar tanto pero ahí dentro había una multitud.
-No importa. -le dijo ella sonriendo.
Él se la quedó mirando a los ojos durante un largo instante y su rostro pareció ponerse rígido.
-Oh, cielos, eres algo especial -le dijo en voz muy baja.
La pasión con que pronunció esas palabras despertó algo en lo más profundo del ser de ______. Le devolvió la mirada y no pudo apartar los ojos de los suyos. Fue como si ese momento estuviera fuera del tiempo, Después su mirada se poso involuntariamente sobre la dura boca de Joe.
-No hagas eso -le dijo él dándose la vuelta y poniendo el coche en marcha súbitamente.
-Guárdate esa mirada para ti, Si no quieres que vuelva a besarte.-Él la había impresionado y se le notaba en la cara. Se preguntó si la querría. Luego se acordó de Patty y eso fue como un chorro de agua fría. Si al fin y al cabo, él sentía algún tipo de emoción, evidentemente sería por Patty. ¿No era ése el motivo por el que le estaba ayudando, para hacer de él un hombre al que Patty pudiera querer? Cruzó sus largas piernas con un suspiro y se quedó mirando, cómo desfilaba la ciudad por la ventanilla.
-¿Tienes hambre? -le preguntó Joe un rato después.
-Me gustaría comerme una ensalada.
-Eso es comida para conejos. Puedes comerla cualquier otro día.
-¿Me vas a llevar a un sitio especial?
-¿Te gustan las crepes?
-¡Oh, sí!
-Un ganadero que conozco me ha hablado de un sitio. Podríamos ir allí.
El sitio resultó ser el restaurante de un hotel bastante elegante, por cierto. _______ se vio asaltada entonces por un montón de dudas acerca de como iba a terminar aquello pero si no entraban nunca en sitio como ése, no iba a poder enseñarle la forma de comportarse en ellos. Así que cruzó los dedos asi que le siguió al interior.
-tienen una reserva, monsieur? -les preguntó el maitre mientras recorría displicentemente con la mirada-. Tenemos mucha gente hoy dentro-. había algunas mesas vacías _____ las podía ver y sabía a lo que se debían las palabras del maitre. Le tocó suavemente el brazo a Nick y susurró.
-Dale Una Propina-Dijo ella- Dale una propina.
-¿Una propina? -gritó Joe mirando al hombrecillo con unos ojos como puñales-. ¡Y Un cuerno! ¡Quiero una mesa! Y es mejor que me dé una rápidamente, porque si no le vaya estampar a usted y a su ridículo acento francés contra la puerta.
Mientras decía eso no paró de hacer muecas y ____ enterró la cabeza entre las manos.
-¿Una mesa para dos, monsieur? -dijo el maitre Con una sonrisa nerviosa-. ¡Por supuesto! Síganme, s'il vous plait!
-¡Darle una propina! -Si lo único que hay que hacer es hablar de la forma adecuada seguía discutiendo Joe.
Ella no respondió, trataba de mantenerse alejada, para ver si así la gente se creía que iba sola. Todo el mundo les estaba mirando.
-No te quedes por ahí detrás, que te vas a perder -le dijo Joe agarrándola por el brazo y casi arrastrándola hacia la mesa que les estaba indicando el maitre
-Aquí es, siéntate.
La dejó caer en su silla y se acercó una para él.
-¿Qué tal si nos trae unos menús?
El maitre se puso de color rosa.
-Por Supuesto, Enseguida.
Entonces, señaló un camarero con un gesto casi cómico.
-Henri se ocupará de ustedes monsieur, mademoiselle -les dijo retirándose inmediatamente.
Henri se acercó a la mesa y les dio los menús con una especie de genuflexión.
-Quieren Los señores estudiar un momento los menús?
-No, demonios. Queremos crepes-le dijo Joe señalando el principio del menú
-Yo quiero unas cinco y a ella le trae dos, necesita alimentarse. Y tráiganos unos cafés-. _____ Miro debajo de la mesa preguntandose si no se podría meterse ahí debajo.
-Oui, monsieur. ¿Quiere la lista de vinos?
-Demonios, ¿y qué quieres que haga con eso?-Le pregunto al camarero, encarándose con el-no tengo ni maldita idea del vino que me puedas traer ¿Quieres que te traiga una lista de mis cabezas de ganado? Tengo algunos cientos.
-¡Ahora mismo le traigo! El café monsieur-.le contestó el camarero, desapareciendo después rápidamente.
-Esto es fácil -dijo Joe sonriendo a ______.-¿Quién decía que era difícil entenderse con el servicio en los restaurantes caros?
Ella se cubrió el rostro con las manos de nuevo, tratando de mantenerse lo suficientemente serena para explicarle algunas cosas. Pero Mientras tanto, el había visto a otro ganadero conocido en el otro extremo del salón.
- Eh, Ben-le grito con esa voz poderosa que se oía tan bien en la pradera y mucho más el aquel barrotado restaurante.-¿Cómo te está funcionando ese nuevo semental? Crees que tus vacas van a tener buenos becerros la proxima primavera?
-¡Eso espero, Joe!- le gritó a su vez el ganadero, levantando el vaso de vino a modo de saludos.
Joe no tenía nada a mano para devolverle el saludo, así que se limitó a levantar la mano.
-¿Así que es para eso para lo que se usa aquí el vino? –le dijo a ______.-Para brindar. A lo mejor es mejor que pida una botella
-No! -le dijo ella, agarrándóle de la mano cuando Joe ya la iba a levantar y miraba a su alrededor para ver por donde andaba Henri.
El se quedo entonces mirando la mano de ______, que parecía diminuta en comparación con Su enorme manaza.
-¿Es que quieres que hagamos manitas? -murmuró él bromeando mientras le atrapaba los dedos con los suyos.
En ese mismo instante pareció como si todo el buen humor que había demostrado hasta entonces se hubiese evaporado
Busco con la mirada sus grises ojos y le recorrió la suave piel de la mano con la punta de los dedos, siguiendo la textura. El corazón de _____ comenzó a latir salvajemente.
-Es suave -murmuró el- suave como tus labios.
Se quedó mirando durante un instante el labio inferior.
-Me gustaría besarte estando sobrio- le dijo en voz muy baja- Sólo para saber cómo puede ser.
A ______ le temblaron las manos y sintió como si se hubiera puesto enferma. Por su parte, la mano de Joe se contrajo y atrajo la suya hacia su boca.
-hueles a perfume. Y te me subes a la cabeza como si fueras whisky cuando me miras así.
Ella trató de apartar la mano, pero él no la dejó.
-Me dijiste que me ibas a enseñar-. le recordó sonriendo
-..Solo estoy tratando de hacer algunas prácticas. Te dije que te iba a enseñar educación. Asi que me vas hacer el favor de no volver a ensañarte con el maitre ni con los camareros, además de no ponerte a gritar en medio de un restaurante como éste, Joe.
-De acuerdo -le contestó él pasándose los dedos de ella por la barbilla.- ¿Qué más no tengo que hacer?
-Lo que estas haciendo exactamente ahora.
-Sólo te estoy cogiendo la mano.
Pero no parecía que fuera solamente eso. Lo que parecía en realidad era que había tomado posesión de ella una posesión total y completa de su mente, de su corazón e incluso de su cuerpo.
-______ -susurró él como si saboreara el sonido de su nombre.
De repente, ella se dio cuenta de que era una de las pocas veces que se lo oía pronunciar; normalmente se dirigía a ella por algún tipo de apodo o palabra cariñosa. Eso hizo que le pareciera que su nombre sonaba distinto en sus labios.
Ella se quedó maravillada observando su morena cabeza inclinada sobre su mano, besándosela y acariciándosela con un Cariño del que ella no le había creído capaz.
-¿Joe?
Él levantó los ojos, como si hubiera oído algo en su voz que no se hubiera esperado. Pero, antes de que pudiera decir algo, llegó el camarero con el café.
-¿Dónde están mis crepes? -le preguntó Joe.
-Estarán aquí dentro de un instante, monsieur -le informó Henri con una apurada sonrisa y mirando fervientemente hacia la cocina.
-Será mejor que sea así...
Henri se marchó y ______ tuvo dificultades para disimular una sonrisa.
-Siempre te tomas las cosas así de a pecho, ¿no?
-Aprendí muy pronto que ésa era la única manera de llegar pronto a la cima. No me gusta que nadie me haga de menos. No lo hagas tú nunca.
-Ellos no estaban tratando de hacerte de menos –empezó a decirle.
-y un cuerno -le contestó Joe sonriendo fríamente. -La forma de ver la vida entre la gente bien es distinta y tú y yo estamos muy separados en ese aspecto, ¿no?
-Oh, no lo sé -murmuró ella-. Solía pensar que me gustaría ir a pescar de vez en cuando, vestida con un par de botas viejas y una camisa usada.
-¿Ah sí? Pues podríamos ir a pescar alguna vez si te apetece.
Cuando ella le miró, con un cierto aire divertido, vio que él estaba sonriendo otra vez, Nunca antes le había visto sonreír tantas veces como ese día.
-¿De verdad?-Dijo ella
-Te podría dejar algún pantalón vaquero viejo y también una camisa -le dijo mientras encendía un cigarrillo-. Después de todo, creo que deberías ganar algo con este trato. Tú me enseñas a mí lo que tengo que saber y yo, por mi parte, te enseño alguna otras cosas.

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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Coral el Dom Feb 24, 2013 7:33 pm

HHASJASKAJSKAJSKA senti verguenza ajena por rayis jaksjaa yo me hubiese metido debajo de la mesa xD
gritando en emdio restaurante y antes rayis evitando que lo vieran con el y Joe la llama y la coge del brazo xD es tan tan tierno y loco y salvaje y todoo me encantaaaa
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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por AleJonas el Miér Feb 27, 2013 4:53 pm

Yo hubiera dudado en entrar a ese restaurant, moriría de vergüenza, aunque estando con Joe no me importaría el resto
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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Agus_Jonas98 el Miér Feb 27, 2013 5:21 pm

Capitulo 4

Henri volvió con las crepes unos segundos más tarde, por lo que ______ estuvo ocupada durante bastante rato, intentando explicarle a Joe la forma de utilizar los cubiertos correctamente.
Cuando Joe se aburrió de oírla le dijo:
-Bueno, ya está bien. Creo que deberías comerte tus crepes, estás demasiado delgada y no te vendrían mal algunos kilos de más.
-Nunca me pude imaginar. que te fijaras en algo así.- Él no sonrió.
-Yo siempre me he dado cuenta de un montón de cosas acerca de ti, ______.
A ______ le costó un rato reponerse del efecto que le habían producido esas palabras y cuando lo hizo empezó a comerse sus crepes. La nata que se salió de una de ellas le manchó labio superior y ella se la quitó con la lengua. Cuando hizo eso, Joe se la quedó mirando con una expresión que ella no fue capaz de descifrar.
-Ese es un gesto muy sexy, ¿lo sabías?
-¿El tomar nata montada? -le preguntó ella riendo nerviosamente.
-No digas tonterías. Sabes perfectamente a lo que me estaba refiriendo.
______ le ignoró y terminó de comerse su crepe. -¿Qué tal si nos vamos al cine antes de volver al pueblo?
-Lo siento. Tengo un montón de trabajo que hacer en casa antes de irme a la cama.
-¿Es que te pasas la vida trabajando?-Le Dijo El
-¿y tú no? Creo recordar que ya hace mucho tiempo que no te tomas unas vacaciones.
-Las vacaciones son para los ricos. A lo mejor todos tienen razón y no estoy hecho para ser ranchero.
-¿ y qué otra cosa podrías ser?
-¿Qué quieres decir? ¿Que soy demasiado bestia y estúpido para ser otra cosa que no sea ganadero?
Eso lo dijo en una voz tan alta que la gente de las mesas de alrededor se volvió para ver si su aspecto coincidía con la descripción que acababa de hacer de sí mismo.
-Yo no he querido decir eso en absoluto y por favor, ¿no podrías hablar más bajo?
-¿Y por qué tendría que hacerlo? -le preguntó levantándose y mirando desafiante a su alrededor-. ¿Qué demonios están mirando ustedes? ¿Quién ha escrito las reglas que dicen que hay que mirar hacia abajo, hablar con susurros y no hacer nada que se salga de lo ordinario en un restaurante elegante y esnob? ¿Es que te crees que los camareros de aquí conducen Rolls-Royces? ¿Es por eso por lo que les tienes miedo? ¿O es que te crees que el jefe de ellos tiene una villa en la Riviera?
Comenzó a reírse ruidosamente. _____ pensó seriamente en meterse debajo de la mesa.
-Esa gente no es ni mejor ni peor que los demás y si pagas tienes tanto derecho a estar aquí como el más puesto de estos caballeros, así que, ¿por qué tengo que dejar que estos monigotes me hagan de menos?
El ganadero del otro lado de la sala amigo de Joe, estalló en carcajadas.
-¡Sí, demonios! ¿Por qué tenemos que dejamos pisar? –le gritó riéndose-.¡Dícelo bien claro, Joe!
Una señora sentada en una mesa cercana le miró.
-Es increíble la gente que dejan entrar ahora en este restaurante -dijo refiriéndose a Joe.
Joe se volvió hacia ella.
-Sí, ¿no es cierto? -añadió él con una mirada que hablaba por sí sola-. Y también es increíble la cantidad de gente que piensa que es mejor que los demás Sólo por la cantidad de dinero que tienen, ¿no es cierto, señora?
La señora en cuestión se puso colorada, se levantó y se fue.
-Por favor, siéntate -le suplicó ______
-Siéntate tú si quieres, yo me voy. Si vienes conmigo, ya sabes.-Dijo la señora
-¿Dónde narices está la cuenta? -le pidió al tembloroso Henri-. La quiero ahora, no cuando a ti te apetezca.
-¡Aquí la tiene monsieur!
Joe la cogió y salió a toda prisa hacia la caja, dejando que ______ se las arreglara sola. Ella se levantó tranquilamente de su silla y salió lentamente del comedor. Tenía que demostrar,
que a pesar de todo ella era la señorita Bush de Charleston.
Pero la serenidad era precisamente lo que no tenía en el momento en que se encontró con Joe en el aparcamiento.
-¡Eres un idiota engreído, un salvaje!-empezó ella a decirle con los puños cerrados y los ojos brillantes por la furia.
-A mí no me va la hipocresía. Entra, que te llevo a tu casa.
-¡Nunca me había sentido tan violenta...!
-¿Por que?
-¿Que por que?.- Él se la quedó mirando, ______ se había quedado rígida, Al lado del coche, sin abrir siquiera la puerta.
-Bueno, entra -le dijo.
-Cuando me abras la puerta -le dijo ella fríamente-. Teniendo o no en cuenta el movimiento para la Liberación de la Mujer, eso es de buena educación.
Con un suspiro de resignación, Joe dio la vuelta al coche y le hizo toda una demostración de cómo se abría una puerta, la ayudaba a entrar y volvía a cerrarla.
-¡No voy a volver a ir contigo a ninguna parte durante todo el tiempo que me quede de vida! -le dijo ella cuando se sentó a su lado y puso en marcha el motor..
-Tú empezaste -le recordó cuando entraron en la autopista-. Haciendo resaltar mi ignorancia...
-Yo no hice eso. Me limité a preguntarte qué más podrías hacer. Te encanta el ser ganadero, siempre te ha gustado. No te sentirás a gusto con ningún otro trabajo y lo sabes.
-Lo que querías decir era que no sería capaz de hacer ninguna otra cosa.
-¿Qué dices? Siempre estás a la defensiva conmigo, tienes la manía de interpretar mal todo lo que te digo.
-Yo soy un salvaje ¿recuerdas? ¿Qué se puede esperar de mí?
-Sabe Dios. Y esto no fue idea mía, así que no me preocupa si te dedicas a comer con los dedos durante el resto de tu vida.
Después de eso, se hizo un largo e incómodo silencio. Él encendió un cigarrillo y se dedicó a fumárselo mientras pasaban los kilómetros. De vez en cuando, ella le miraba tenía el rostro rígido y la mirada fija en la carretera. Parecía sentirse desgraciado y ella se sintió culpable por ello, Estaba claro que él quería a Patty y que sin un poco de educación, no iba a poder conseguida jamás.
-¿Qué estudios tienes tú? -le preguntó ____ de pronto.
-Tengo un titulo en Administración de Empresas y una licenciatura en Económicas.
Eso la dejó helada. Se le notó mucho.
-Estuve estudiando mientras hacía el servicio militar en los marines. Pero de eso hace ya mucho tiempo. He vivido y trabajado muy duramente y no he tenido tiempo para relacionarme con la gente. Odio a los pretenciosos, a la gente que miente a los demás y pretende ser más que ellos, a los que se creen superiores por tener dinero... ¡A todos ellos! Además de que también odio esos sitios en los que solamente les importa tu cuenta corriente. ¡Dios, cómo los odio! .
Debía haberse sentido la mayor parte de su infancia y juventud rebajado, humillado y explotado._____ pensó que se había excedido. Le tocó muy levemente en el brazo y él se puso tenso incluso con ese ligero roce.
-Lo siento -le dijo-. Siento haberme enfadado y haberte molestado.
-Tengo muchas Cicatrices encima -le dijo él más tranquilamente-. No están a la vista y trato de olvidadas. Pero son muy profundas.
-¿Sigues queriendo llevarme a pescar?
-Claro.
-¿Qué tal el lunes?
-Pero tú trabajas el lunes -le recordó con una mirada de confusión, como si no se esperara que ella se lo pudiera tomar en serio.
-Haré novillos.
Él se rió suavemente.
-De acuerdo, entonces yo también los haré.
Esa noche, cuando ya estaba acostada, ella comenzó a pensar en esa súbita decisión que había tomado de darse un día de descanso, algo que no había hecho nunca y marcharse a pescar
con Joe. También estaba extrañada de que él nunca hubiera mencionado el hecho de que hubiera estudiado en la universidad, como si se avergonzara de ello. En el fondo, sentía una cierta compasión por él.
Joe no era un mal hombre, tenía algunas cualidades maravillosas. Se había quedado dos noches con el viejo Ben Hamm y su mujer en su rancho cuando la pareja se puso enferma. Les había dado de comer además de haber pagado todas sus facturas del mes, ya que Ben no había podido trabajar. Sí, Joe era un hombre bueno. Lo que pasaba era que tenía una coraza exterior extremadamente dura, y ______ pensó que debía de tener multitud de razones para habérsela formado. ¿Cómo sería el hombre que había en su interior? Se quedó dormida pensando en ello.
El lunes muy temprano, _____ llamó a Angie para decirle que ese día no iba a ir a la oficina.
-Me voy a pescar Ya llamaré más tarde para ver si hay algún recado.
-¿A pescar? -le preguntó Angie sorprendida.
-¿Y por qué no?
-Perdone, señorita Bush. Lo que pasa es que no sabía que a usted le gustara pescar.
-Bueno, ya lo veremos después de hoy. Hasta luego.
-Hasta luego.
_____ no tenía siquiera un par de vaqueros viejos, así que se puso unos de última moda, una camiseta a rayas de muchos colores y unos mocasines. Cuando se miró al espejo pensó que, por lo menos, esa ropa era menos formal que la que llevaba habitualmente
Joe no estaba esperándola fuera cuando llegó al rancho y ella se quedó dudando un momento cuando la llamó desde el interior invitándola a entrar en la casa. No le gustaba mucho estar a solas con él en la casa. pero se aguantó y entró.
-Un momento -le dijo él desde la puerta de atrás de la casa.
Los dormitorios debían de estar por ahí, pero ella no los había visto nunca.
-No te preocupes -le contestó ella.
Al cabo del rato, oyó la puerta de la habitación, _____ se dio la vuelta y al volverse tuvo que esforzar en apartar la vista de nuevo. Evidentemente, acababa de darse una ducha. Estaba completamente vestido, a excepción de la camisa, que llevaba en la mano, lo que le proporcionó una amplia visión de su musculoso y bronceado torso. Ya había visto sin camisa a Joe otras veces, pero no podía explicarse por qué le turbaba tanto al verle así ahora.
-Estás elegante hasta con pantalones vaqueros -murmuró él-. ¿Es que no has podido encontrar algo más viejo?
-Esto está viejo -le dijo volviéndose hacia él y encontrándoselo más cerca de lo que se había imaginado.
De repente, le llegó el aroma de la colonia que se había echado Joe, era una de sus favoritas..
-Hueles bien.
-¿Sí? ¿Por qué estás tan nerviosa? -le preguntó mientras se ponía la camisa y se acercaba más a ella.- Has estado a solas conmigo otras veces.
-Siempre habías estado vestido.-Le Dijo Ella
-Ah, ¿es por eso? -le dijo él mientras se dejaba deliberadamente los botones superiores de la camisa sin abrochar-. ¿No me digas que esto te turba?
_____ se quedó sin respiración sin saber por qué. La boca se le secó, pero casi ni se dio cuenta de ello.
Entonces, él la cogió las manos y se las llevó al pecho, de forma que ella pudiera sentir la dureza de sus músculos.
-¡Vaya músculos que tienes! -le dijo ella sonriendo, tratando de no dado importancia, pero las piernas casi no podían sostenerla en pie.
-Claro, mi trabajo es muy duro -le dijo él mientras empezaba a mover sus manos y las de ella de una forma sensual por todo el pecho-. ¿Cómo es que no te has traído ropa para pescar?
-Es... es que no tengo -le contestó ella.
Era increíble que pudieran estar así, manteniendo esa conversación tan tonta, mientras que sus actos se hacían cada vez más íntimos.
El pecho de Joe subía y bajaba cada vez con más rapidez.
Llevó las manos de ______ hasta sus propios pezones, de forma que pudiera notar cómo le latía el corazón. Él se le acercó aún más y su respiración le llegó a mover los cabellos de las sienes.
Ella deseaba su boca desesperadamente y sabía que él se había dado cuenta. No podía comprender esa súbita e imperiosa necesidad por Joe y su extraña reacción ante su proximidad y contacto. No entendía nada.
La habitación pareció volverse oscura y privada. No se oía nada en ella, excepto sus respiraciones y el ruido del reloj de la pared.
En ese momento, Joe acercó su boca a la frente de _____, mientras hacía que bajara las manos desde el pecho hasta la cintura. Ella protestó levemente con un gesto.
-No luches conmigo -le dijo él suavemente-. No tienes nada que temer.
¡Pero sí que lo había! Su propia reacción ante lo que él estaba haciendo era aterradora. Notó cómo las piernas de ambos se juntaban y entonces, emitió un leve gemido de placer, que no le pasó desapercibido a Joe.
Su cabeza se acercó aún más. Los ojos de _____ se cerraron y notó cómo la calidez de su respiración pasaba a lo largo de todo su rostro, desde la frente hasta la boca, pasando por los ojos y la nariz. Sin preocuparse por su posible respuesta, echó hacia atrás la cabeza y abrió la boca invitándole. Esperó, respirando su aliento mientras esa ansiada boca se acercaba. ¿Sería más agradable esta vez o volvería a hacerle daño? Se preguntó ella.
-¡Señor Jonas!
El grito sonó como un cañonazo.
Joe levantó entonces la cabeza, como volviendo de otro mundo
-¿Qué pasa, Jake? -preguntó mientras se abrochaba la camisa y se dirigía hacia el porche.
_____ les oyó hablar, le parecía algo completamente irreal.
Todavía estaba temblando y su boca todavía deseaba el beso que no había recibido. Miró a Joe con admiración, dejando que sus ojos recorriesen la tremenda masculinidad de su espalda y caderas. Recordaba perfectamente en contacto de su piel, su olor... Cuando se cruzo de brazos, se dio cuenta de que tenía los pezones completamente endurecidos
Trató de mantener bajo control su cuerpo. Era evidente que le deseaba. Deseaba todo lo que él podía darle, él contacto de su piel, de su boca... Casi lo dijo en voz alta, dada la fuerza de ese deseo, esa urgencia que no había sentido nunca antes. Los dulces recuerdos del hombre que había quedado en su pasado se habían evaporado completamente durante ese reciente acceso de pasión y habían sido reemplazados por una emoción muy diferente, una violenta necesidad que nunca antes había experimentado.


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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Coral el Jue Feb 28, 2013 1:15 pm

OMJ!!
Que sexy granjeroo jakjskajskajsaksjakjskajskajka quien no se va a sentir asi pues!
ohh siguelaaaaaaaaaaaaaaaa me encanta mucho gracais por subirlaaa
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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Agus_Jonas98 el Lun Mar 11, 2013 9:59 pm

CAPITULO 5, PRIMERA PARTE

¿Qué actitud podría ahora adoptar frente a Joe, después de habersele entregado tan completamente? Él era un hombre y seguramente no dudaría en tomar aquello que se le ofreciera, a pesar de su antigua amistad. Si ella se dedicaba a actuar como una mujer seductora, ¿qué podría esperarse? Él era humano.
Se aclaró la garganta cuando él volvió a entrar en la habitación. Si pudiera encontrar una excusa para volverse a casa...
-Voy a buscarte una caña de pescar -le dijo sonriéndole-. ¿Tienes un sombrero?.
-No.
-Aquí tienes uno -le dijo acercándose al ropero y arrojándole uno que le vendría bien.- Era mío. Bueno, vámonos.
La acompañó a la puerta antes de que tuviera la más mínima oportunidad de protestar y minutos más tarde estaban dando saltos con el coche, atravesando los pastos en dirección a la poza donde él solía bañarse y pescar.
-Antes nos bañábamos aquí -le dijo él cuando llegaron y se sentaron en una fresca sombra al lado de la orilla-. Todavía lo hacen algunos chicos pero para lo que es muy bueno este sitio es para pescar.
Cuando él cogió el bote de los gusanos y ensartó uno al anzuelo, _____ le miró con una cierta cara de asco
-Por favor.- le dijo suavemente.
Sus miradas se encontraron y se quedaron así durante unos instantes, antes de que ella volviera a mirar el bote de la carnada.
-Ahora te enseñaré cómo hacerla.
-Pero Joe
-Calla y mira...
La expresión de asco de ______ se hizo más evidente mientras él le preparaba su anzuelo.
-Mira que tienes el corazón blando -le dijo-. Creo que no vaya poder llevarte nunca a cazar conejos.
-Bueno, ya sabes que no iría, así que no se te ocurra pedírmelo.
-Patty va a dar una fiesta el próximo viernes por la noche-le dijo él mientras lanzaba el sedal al agua.
-¿Sí?
-Una de esas reuniones sociales según creo Para enseñarle el local a los amigos.
-Está orgullosa de él.
Pasó mi rato antes de que volvieran a hablar.
-¿Vas a ir? -le preguntó ella.
Joe soltó una leve risa.
-Ya sabes que a mí no me gustan esas cosas.
-Yo podría enseñarte a comportarte allí -le dijo ella mirando al suelo.
-¿Sí?
-Ahora ya tienes la ropa adecuada. Todo lo que necesitas saber es unos cuantos pasos de baile y cómo hablar con la gente.
Él se la quedó mirando durante un largo instante.
-Sí, es cierto.
-Bueno ¿Quieres o no?
-¿Que si quiero qué?
-¿Que si quieres que te enseñe?
-Creo que tal vez seas tú la que necesita que te enseñen.
El rostro de _____ se encendió, sabía perfectamente a lo que se estaba refiriendo Joe. Se sentía como una jovencita en su primera cita.
-Yo ya sé bailar.
-Ya estás volviendo a confundir deliberadamente lo que te quiero decir-. le contestó él riéndose suavemente.
-Creía que habíamos venido a pescar.
-y lo estamos haciendo.
-¿Quieres aprender a bailar o no? -le preguntó ella impacientemente.
-Supongo que sí.
-Podrías venir a casa mañana por la noche, si quieres –le dijo-. Voy a hacer sopa.
Él se la volvió a quedar mirando otro largo rato.
-De acuerdo.
En ese momento, _______ vio que el corcho empezaba a moverse y apenas pudo disimular su excitación cuando sintió que el pez mordía el anzuelo. Tiró de la caña demasiado pronto y el anzuelo fue a engancharse en su camiseta.
-¿Pero qué haces? ¿Es que quieres mandardo a la Luna?
-Mi camiseta favorita -dijo ella al ver que el anzuelo se le había clavado justo encima de su pecho.
-Quédate quieta, ya te lo saco yo -replicó él poniéndose de rodillas junto a ella.
______ no pensó en lo íntimo que iba a ser eso. Para tratar de recuperar el anzuelo, la mano de Joe se deslizó por el Interior de la camiseta _____ no llevaba sujetador y ese descubrimiento hizo que Joe se sobresaltara.
Sus miradas se cruzaron pero en realidad, a lo que ella estaba prestando atención en ese momento era al contacto de sus nudillos contra sus pechos desnudos, y su cuerpo estaba reaccionando ostensiblemente a ello.
-Joe, me lo puedo sacar yo.
-Déjame a mí -le contestó mientras sus dedos se movían delicadamente por su piel haciendo que ella se estremeciera.
Los ásperos dedos de Joe continuaron moviéndose por la suave piel de ______. Los dos eran ajenos a todo lo que les rodeaba.
Incluso las ranas parecían haberse quedado mudas. Todo era silencioso a su alrededor en la pequeña poza no existía nada, excepto la temerosa cara de _____ y las duras facciones de Joe, además del sonido de la respiración de éste cuando pasó una de sus manos por detrás de la cabeza de ella.
_____ protestó levemente, pero él movió suavemente la cabeza y le acercó la cara.
-Sigue tranquila, _____ -murmuró cuando sus labios le rozaron la boca-. Lo único que quiero es comprobar a lo que saben tus besos cuando estoy sobrio.
-Joe, tu mano... -murmuró ella mientras trataba de impedir que la exploración siguiera su curso agarrándole la velluda muñeca.
-Shhh
La boca de Joe era como una brisa veraniega que le rozara los labios. Sus dedos ya habían llegado a donde querían llegar y la mano que antes exploraba su cuerpo, ahora abarcaba completamente uno de sus pechos, chocando con el duro pezón, excitándola con cada movimiento, alterando su cuerpo como estaba alterando completamente su boca.
_____ abrió los ojos y su respiración se aceleró. Tenía su rostro tan cerca que todo lo que podía ver de él era su boca. Se había afeitado por la mañana y sabía a humo, café y menta, pero, ¡esa mano...!
Pudo cogérsela justo cuando él atrapaba entre el pulgar y el índice el duro pezón y le Clavaba las uñas, haciendo que _____ gimiera.
Le costó mucho trabajo hacer que apartara la mano en cuestión. Tenía miedo de las nuevas sensaciones que se estaban despertando en su cuerpo. Tenía miedo de Joe.
-De acuerdo -dijo él suavemente, sin ofenderse en lo más mínimo.
Los ojos de ______ le dijeron todo lo que necesitaba saber, y la miró con tal reverencia que a ella le costó trabajo creerse lo que había visto en su expresión.
-El anzuelo -le recordó ella.
-Sí, más tarde. Ahora quiero ese beso.
El corazón le latía tan salvajemente que casi no le era posible respirar. La cabeza de Joe volvió a inclinarse hacia ella, y se quedó esperando el contacto con su boca, con una especie de sentido de la anticipación.
Sus labios eran cálidos y exquisitamente cariñosos. Cerró los ojos con un suave suspiro y le dejó hacer lo que quisiera. Él se acomodó entre esos temblorosos labios y la hizo catar la textura de los suyos. Las manos de ____ se deslizaron por los duros músculos de la espalda de Joe en una agonía de deseo.
-Está bien -murmuró él arropándola entre sus brazos-. Quiero tenerte muy cerca de mí-. _____ le tocó la cara.
-Joe -susurró.
-Llevo años esperando oírte decir mi nombre de esa forma -murmuró él-. Años, siglos...
-Más-le suplicó ella-. ¡Más, por favor...!
En ese mismo momento, la lengua de Joe se introdujo por entre los dientes de _____ en el oscuro calor de su boca, explorándola salvaje y minuciosamente.
Un extraño temblor la recorrió cuando se pegó literalmente a su cuerpo. Le deseaba. Todo su cuerpo se lo estaba diciendo. Le saboreó con todos sus sentidos mientras él se ocupaba de apretarle los pechos con su recio torso, y sus bocas se unían apasionadamente.
Un temblor sensual le recorrió el cuerpo a _____ un temblor que hizo que se acoplara aún mejor al cuerpo de Joe. Quería sentir su piel en contacto con la de él, el maravilloso cuerpo de Joe sobre el suyo, dentro del suyo, poseyéndola. Quería sentir su boca en los ansiosos pechos.
Cuando él levantó de repente la cabeza, fue como si la hubieran tirado al suelo de un empujón. Suspiró.
Joe se echó para atrás y casi le arrancó un trozo de la camiseta.
-¡Demonios! -murmuró.
El anzuelo había atravesado la camiseta y se le había metido en el bolsillo de su camisa.
______ se rió.
-Parece que te he enganchado.
Él se la quedó mirando otra vez durante Un largo rato. Parecía como si no la hubiera visto nunca hasta esa mañana, a juzgar por la cantidad de veces que Se había quedado así desde que ella fue a recogerle.
-Nunca te había visto reírte así.
-Porque nunca antes me había sentido así. Quiero decir, tan relajada, tan contenta aquí, paseando tranquilamente y... y siendo yo misma.
-Quédate quieta mientras sigamos enganchados -le dijo mientras trataba de sacarse el anzuelo del bolsillo-. ¡Maldita sea! Creo que voy a tener que cortarlo.
Entonces, Se sacó del bolsillo una vieja navaja.
-Lo siento, chica, pero es la única forma. Ya te compraré otra camiseta -le dijo mientras empezaba a cortar la tela.
-No tienes por qué hacerlo, al fin y al cabo ha sido culpa mía.
-Quédate quieta para que no te Corte -le dijo volviendo a deslizar la mano bajo el tejido otra vez. ____ se sintió tremendamente femenina al ver esa morena Y velluda mano dentro de su camiseta, y se le quedó mirando como fascinada mientras él manipulaba el anzuelo. Joe se dio cuenta de esa mirada y se la devolvió.
-¿Por qué no quieres que te toque?
El labio inferior de ______ tembló un poco.
-Es... es que nadie me ha tocado... de esa forma desde que tenía dieciocho años, Joe.
-Si hubiera continuado un minuto más, seguro que me habrías dejado hacer más cosas, ¿verdad? -le preguntó él
Ella se humedeció los labios y sus ojos grises buscaron los ambar de él dubitativamente.
-No creo que hubiera pasado eso.
-¿Y por qué no? Yo soy humano, _____. Puedo ser un bestia y estar a medio civilizar, pero Soy perfectamente capaz de desear a una mujer.
-¡Oh! Yo no quería decir eso Joe tú... tú te has acostado con mujeres, ¿no?
El tiempo parecía haberse detenido entre ellos.
-Sí, los hombres no me van -le dijo él en broma, pero sin reírse.
-Es que yo nunca he estado en la cama con un hombre-susurró ella.
Joe pareció extrañarse.
-Tienes ya veintiséis años.
Ella sonrió nerviosamente. El tenerle tan cerca la estaba afectando tremendamente.
-Ya lo sé. ¿Crees que debería inscribirme en el libro Guinness de los récords?
-No si me sigues mirando así.
-Oh, lo siento -le contestó ella cuando se dio cuenta de cómo le estaba mirando.
-Me excitas -le dijo él, volviendo a prestar atención al anzuelo-. Ahora, quieta -le dio cuando terminó de quitárselo
-Gracias.
-De nada -le contestó Joe secamente.
-Joe, yo no quería decir que... -le dijo, perdiendo el hilo de sus pensamientos cuando le miró a los ojos-. No sabía... no intentaba...
-Déjalo -le contestó él alargándole la cesta de pesca con una cálida e inteligente mirada de comprensión-. Hace ya mucho tiempo que no estoy con una mujer -le dijo lentamente-.Ha sido un momento como fuera del tiempo, eso es todo. No hay nada que temer.
-Por supuesto -le dijo ella, reaccionando y controlando el nerviosismo.
Se había comportado como una jovencita tímida y ahora sabía que, si bien era cierto que Joe necesitaba lecciones de cómo comportarse, no ocurría lo mismo en cuanto a hacer el amor se refería. Sabía exactamente lo que hacer con una mujer.
Desde que le conocía, nunca había pensado en él como amante, y ahora le era completamente imposible pensar en él de otra forma
Continuaron durante un buen rato hablando de generalidades y cuando capturaron un buen número de peces, recogieron sus trastos y volvieron a la casa.
-Me lo he pasado muy bien hoy, gracias -le dijo ella.
No le apetecía nada el separarse de él y eso era curioso, ya que en el pasado siempre había querido mantenerse fuera de su vista.
-y yo -le replicó él.
Joe se la quedó mirando durante un instante.
-¿Quieres quedarte a cenar? Podríamos cocinar juntos lo que hemos pescado.
Tendría que haberle dicho que no, pero no lo hizo. En vez de eso, se le encendió el rostro y le sonrió.
-¡De acuerdo!
-¿Podrías limpiar los peces tú?-. _____ frunció el ceño.
-Joe, me fastidia enormemente dar la impresión de que no sé hacer nada, pero creo que no voy a saber hacerlo. El tío no pescaba, ya lo sabes.
-Sí, y limpiar pescado no es algo que se aprenda en la universidad, ¿verdad señorita?
Joe no dijo aquello de una forma insultante. Ella lo sabía. En respuesta, le acarició el rostro
-¿Es que te molestan mis orígenes?
-No Si quieres, te puedo decir que he pensado mucho en ti. Hasta que tú llegaste, nunca había conocido a una verdadera dama.
-Supongo que habría veces que no pensarías eso de mí -murmuró ella sonriéndole y siguiéndole a la cocina.
-Sí, a veces eres un poco cabezota, de acuerdo -en ese mismo momento, la agarró por la muñeca y la atrajo hacia sí, apretándola contra su cuerpo-. Pero me gustas de esa forma, ______. Una mujer con temperamento -murmuró inclinándose sobre ella- sueles ser muy apasionada...
La boca de Joe se apretó contra la suya otra vez y _____ dejó escapar un murmullo de satisfacción, saboreando ese beso.
Cuando él levantó la cabeza, los ojos le brillaban con una nueva emoción.
-¿Por qué has hecho ese ruido? ¿Por miedo o por placer?
Los labios de ______ temblaron y turbada se apartó un poco de él.
-Voy a empezar a preparar el pescado.
-Bueno, entonces, voy a pelar unas patatas para freírlas. -Fue una cena tranquila. _____ disfrutó de ella, pero Joe parecía preocupado.
-¿Qué te pasa?
-Que no me apetece ir a esa fiesta, antes quisiera que me enseñaras a bailar.
Ya estaba haciéndolo de nuevo. Estaba utilizando ese tremendo atractivo que ella no había sabido que tenía hasta entonces.
-Tengo que practicar con alguien, ¿no? -le preguntó él cuando vio que las dudas la estaban asaltando-. Creo que esas Cosas forman parte de la enseñanza de cómo conquistar a una mujer.
-Tú no necesitas que nadie te enseñe a eso, y lo sabes.
Joe arqueó las cejas.
-¿Ah, no?
-La verdad, es que te temo un poco.
-Sí, lo sé.
Joe se levantó y dirigiéndose hacia donde estaba sentada ella, la cogió las manos.
-¿Es que nunca has deseado a un hombre? ¿O es tu educación lo que te ha mantenido así de inocente? ¿Es que nunca has salido con ningún hombre?
Eso le llevó a la memoria unos recuerdos excesivamente penosos a los que no quería enfrentarse de nuevo.
-Entonces era terriblemente tímida. Me resultaba muy dificil hablar con los hombres.
-No sería en este pueblo. Todavía me acuerdo de la primera vez qué nos vimos.
-Te di una bofetada -le recordó ella sonriendo-. En ese momento no sabía lo peligroso que podía ser eso.
-Pues yo no te la devolví nunca. Antes me hubiera cortado la mano.
-Eso lo sabe también Jack. Por eso es por lo que me llama siempre que te metes en jaleos.
-Parece que Jake no está tan ciego como tú.
-¿Ciego?.
-No tiene importancia -le dijo él soltándole la mano y encendiendo un cigarrillo -Está oscureciendo. Es mejor que te marches a casa antes de que a alguien se le ocurra ponerse a hablar de que te quedas aquí a solas conmigo después de anochecer.
-¿Y eso te importaría?
-Sí, No quiero que nadie pueda decir nada de tu reputación. Despediría a cualquiera de mis empleados que se atreviera a decir que aquí sucede algo impropio.
-Pues esta tarde sí que pasó-le contestó ella ruborizándose.
-Quería ver si era capaz de hacer que tú me desearas –le explicó él tranquilamente y mirándola a los ojos.
Ella se levantó de la mesa tan deprisa que estuvo a punto de tirar la silla.
-Es mejor que me vaya.
Él se levantó también y la acompañó.
-¿Es que lo que acabo de decir es demasiado crudo para un caballero? Lo siento, _____. No siempre pienso las cosas antes de decidas. Tómatelo como si fuera un poco de experiencia sexual. Parece que no andas muy sobrada de eso
Cuando llegaron al porche, ella se volvió y se le quedó mirando.
-¿Lo sientes? ¿Lo sentirías también si tuviera más experiencia?.
-Me gustaría muchísimo que consiguieras esa experiencia conmigo. Porque, de la forma en que yo te tomaría, incluso siendo la primera vez, te gustaría. Ya me aseguraría yo de eso.
Ella casi no podía andar, le temblaban las rodillas.
-¡Hey! -le gritó él cuando abrió la puerta del coche. -¿Qué?
-¿A qué hora mañana?
_____ suspiró y se volvió. Joe estaba de pie en el porche, apoyado contra una columna. La suave luz de las lámparas de petróleo destacaba Su perfecto fisico. Estaba devastador y ella se preguntó qué haría él si volvía al porche y le daba un beso. -A eso de las seis.
-¿Tengo que vestirme?
-Es mejor, si queremos hacer las cosas propiamente.
-En todos los sentidos -murmuró él irónicamente.- Buenas noches.
-Buenas noches, Joe.
______ se metió en el coche, arrancó y condujo como no lo había hecho hasta entonces. Estaba alucinada. ¡Joe intentaba dado lecciones de sexo! Eso no podía ser, la profesora era ella no el. Tenía que tener cuidado, sus recuerdos amorosos eran demasiado dulces como para dejar que la realidad se interpusiera Había aprendido de la forma más dolorosa que amar era el primer paso hacia la agonía. No quería volver a pasar por eso otra vez. ¡No podía! Desde ese mismo instante tenía que mantener a distancia a Joe. Era más seguro de esa forma.
______ llegó a su casa y se estuvo paseando hasta la hora de acostarse. Cuando lo hizo, estuvo dando vueltas en la cama durante horas, recordando vívidamente el contacto de las manos de Joe contra sus pechos y la fiera ansia de su boca sobre la suya.
Habían pasado años, desde la última vez que había sentido ese tipo de pasión, y no quería ceder a ella de nuevo. Pero Joe había despertado en su interior un tipo de emoción que sobrepasaba y ahogaba sus dulces recuerdos del pasado. Nunca antes se había sentido tan hambrienta de sexo. Se tumbó de espaldas y se quedó mirando al techo. A lo mejor era cosa de la edad.
Quizás lo que le estaba pasando era que ya no se sentía tan joven y se encontraba sola, como le pasaba a Joe.
Se lo podía imaginar devorándola con la mirada y acariciándole dulcemente el cuerpo...
Por supuesto, todo eso podía no ser más que un capricho.
Al fin y al cabo, él era su creación, ella le estaba enseñando. Sí, eso debía ser. Pero, si era así, ¿por qué se ponía a temblar cuando pensaba en Joe?
Cerró los ojos y empezó a contar ovejas.
Patty fue al día siguiente a la oficina, Llevaba algunos documentos del banco.
-Aquí están los papeles del crédito -le dijo sonriendo-.
¿A qué hora vamos a ir a ver a ese abogado?
-Hoy a las cinco -le dijo ______- ¿Estás contenta?
-Sólo extasiada. Tengo que ir al rancho de Joe para ver a ese toro. ¿Por qué no te vienes Y comemos juntas a la vuelta?
-Sí, me gustaría -le dijo ______-. Angie, cierra a mediodía, cuando te vayas a almorzar. ¿De acuerdo?.
Angie asintió. -Que se diviertan.
¡Divertirse! El corazón de ______ iba ya a toda velocidad cuando se metió en la furgoneta de Patty. En realidad no quería ver a Joe, pero iba a ir a cenar a su casa esa noche, así que no podía evitar hacerla de todas formas.
Joe no estaba en la casa cuando llegaron y la puerta estaba cerrada a cal y canto.
-¿Dónde podrá estar? -se preguntó Patty-. Estoy segura de que sabía que iba a venir... mira, ahí está la furgoneta del rancho.
Ambas se dirigieron al rancho,_____ deseó entonces no haberse puesto ese bonito conjunto blanco y azul que llevaba. Pero, cuando entraron en el granero y vio la cara de aprobación de Joe, pensó que al fin y al cabo, no había hecho mal. Él estaba de rodillas al lado de su toro, con Jake a su lado, y parecía como si no pudiera apartar la mirada de ella
Ambos hombres se pusieron en pie y _____ no pudo evitar darse cuenta de lo contenta que parecía haberse puesto Patty.
Llevaba unos vaqueros y una camiseta, también llevaba el pelo recogido en un moño, pero tenía un aspecto muy femenino. Joe le dedicó una amplia sonrisa y la abrazó.
-¡Ésta es mi mejor chica!-dijo él, y a ______ le entraron de repente ganas de asesinarle.

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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por Coral el Jue Mar 28, 2013 1:39 pm

Gracias Agus por subir capitulo, hasta ahora he podido leerlo, esta super!!
Vaya clases de baile, eso va a ser interesante -.- xD
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Re: Tal Como Eres -Joe y tu-

Mensaje por itstaniamf el Sáb Mar 30, 2013 2:02 am

Porfavor sube mas capitulos!
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